Mi visión sobre la evaluación

 Antes de comenzar el máster en Formación de Profesores de Español como Lengua Extranjera, mi experiencia en relación con la evaluación se limitaba solo a las clases de inglés que daba de forma particular en mi domicilio en Buenos Aires. Mis evaluaciones eran simples: dada la amplia cantidad de material con la que contaba, solo buscaba ejercicios similares a los que mis alumnos habían trabajado en clases y listo.

 Las primeras clases de la materia Evaluación en el Aprendizaje de ELE coincidieron con mi primera experiencia como docente de español en un instituto. En este lugar estaba prácticamente sola: solo tenía un syllabus no muy claro y el libro con el cual debía trabajar. Y en lo que al syllabus respecta, prefería no mirarlo ya que sentía que no me aportaba nada, al fin y al cabo el curso dura tres meses y en esos tres meses tengo que cubrir las 8 unidades del libro…

 A lo largo de las clases de Evaluación comencé a tomar consciencia de la importancia de la evaluación en un curso y que evaluar era más que “tomar un examen”. Si bien los contenidos me parecían muy interesantes y de gran aporte a mi formación, al salir de las clases de Evaluación siempre tenía la sensación de estar haciendo algo mal con mis alumnos. Me quedaba con alguna de las frases que a continuación detallo, pero las mismas no se correspondían con mi realidad:

Evaluar sirve para saber si hemos llegado a los objetivos, tanto tú como los demás.

Todo debe vincularse sin perder de vista los objetivos.

Si no sabemos dónde vamos, no se puede evaluar.

Para cada frase, en mi realidad, había una respuesta:

  • Evaluar sirve para saber si hemos llegado a los objetivos, tanto tú como los demás.

¿Cuáles objetivos?

  • Todo debe vincularse sin perder de vista los objetivos.

¿Cómo puedo perder de vista algo que desconozco?

  • Si no sabemos dónde vamos, no se puede evaluar.

Sólo sé que tengo que terminar el libro y que en unas semanas debo tomar un examen de mitad de curso, diseñado por mi…

 De lo que veía en el aula a mi realidad había un abismo.

 En la primera reflexión que realicé para esta materia, la profesora Neus Figueras me hizo el siguiente comentario: “Debes pensar en unas pocas prioridades y luchar para ponerlas en práctica. Una vez cumplidas estas pocas… seguir con más…”. La primera etapa de mis clases en el instituto estaba llegando a su fin con el primer examen parcial. Decidí que ese examen sería el punto de quiebre: ante la falta de tiempo y de experiencia mi examen no fue más que aplicar el modelo que se presenta en los materiales que acompañan a la edición del libro de clase (hasta tiene con un instructivo sobre cómo llevar a cabo la puntuación). Desde ya que hacer esto no me dio ningún tipo de satisfacción, solo fue una salida rápida a un problema que debía resolver de forma urgente para seguir adelante. Sin embargo, a partir de aquí y hasta finales de marzo (fecha de finalización del curso en el instituto), decidí empezar a pensar en esas pequeñas prioridades para ponerlas en práctica. Si bien el tiempo que queda es poco, la oportunidad es interesante y el primer paso es saber a dónde vamos, es decir, visualizar los objetivos.

 A la pregunta ¿cómo ha cambiado mi visión sobre la evaluación a partir del curso? Hoy puedo responder que ya no lo veo como un simple formalismo para comprobar los conocimientos adquiridos por los alumnos. Lo veo como un proceso constante que involucra a todos los participantes del aula. La materia me ha dado mucho que pensar y tengo la suerte de poder tomar acciones paralelamente en un aula.

 Como alumna de lenguas extranjeras siempre fui evaluada con los métodos tradicionales, es decir, solo con la nota de un examen independientemente de mi desenvolvimiento en el aula. Mi percepción es que, hasta el momento, como docente estoy repitiendo mi experiencia con mis alumnos. Sin embargo, me encuentro ante la posibilidad de poder aplicar los conocimientos adquiridos y de hacerlos participes de su propia evaluación.

 Para terminar, dejo una frase que nuestra profesora Neus Figueras dijo una vez en clase y que me ha gustado mucho por la claridad del mensaje:

La evaluación debe ayudar para saber a dónde están, a dónde quieren llegar y qué tienen que a hacer para ir desde donde están hasta dónde quieren llegar, tanto docentes como alumnos.”

 

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